![]() | Puppet Master: La venganza de los muñecos |
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Sinopsis
Alex Whittaker, interpretado por Paul Le Mat (Melvin & Howard, The Burning Bed) y otros tres psíquicos afortunados están investigando los rumores que dicen que el secreto de la vida ha sido descubierto por el maestro marionetista André Toulon, interpretado por William Hickey (El Honor de los Prizzi, The Name of the Game). Pero los psíquicos pronto descubren el secreto de la muerte de Toulon en forma de cinco marionetas asesinas – cada una cualificada únicamente para el asesinato y la mutilización. Tunneler tiene el repugnante hábito de hacer agujeros en la gente con su diminuto taladro en la cabeza. Ms. Leech regurgita mortales sanguijuelas que succionan hasta secar a sus víctimas. Pinhead estrangula a sus enemigos con sus poderosas manos. Blade tiene un destellante garfio en una mano, y un afilado cuchillo en la otra. Y Jester, la despiadada mente de la banda, carece de toda piedad. Juntos, forman un ejército de diestros asesinos, diabólicamente programados para guardar los mortales secretos del Maestro Marionetista.
Opinión
Cuando la vi, pensé que podría ser el antecedente de “El Muñeco diabólico” (Child’s Play), debido a la mala calidad de la imagen y el sonido, pero no. Según la información que he recogido, la película data de 1989, a diferencia de la de Chucky, que es del 88. Además, no tuve en cuenta la primera película de “El muñeco diabólico”, en blanco y negro, y con un terrorífico protagonista (sólo oteé cinco minutos de esa película, pero no la puedo olvidar).
La verdad, ésta es una de esas joyas del cine de serie b, típicamente ochentera (que es, al fin y al cabo, la mejor época del cine de terror). Tiene un guión bastante original, con tintes esotéricos al más puro estilo magufo (si no te suena esta palabra, es que no has pasado suficiente tiempo en mi otra bitácora), y asesinatos sin el más mínimo sentido.
Los productores, al parecer, no se prodigaron en exceso con el sirope de frambuesa, y la pseudohemoglobina no se muestra demasiado durante la película.
Los efectos en el movimiento de los muñecos son bastante bruscos. Se ve que les cansaba estar frame a frame (cuadro a cuadro) moviendo lo mínimo al dichoso muñequito. Y eso que las ocasiones en las que se prodigan los muñecos en cámara por completo, se pueden contar con los dedos de las manos, y sobran dedos. Pero, que no se preocupen los de los efectos especiales, que en esta bitácora se valora la pereza.
El puntito asqueroso, más bien viscoso, de la película lo puso Ms. Leech, que secó, literalmente, a su primera víctima a base de sanguijuelas, y contribuyó a la muerte de la última con una enorme sanguijuela, que este pobre desgraciado tuvo la desdicha de saborear.
Por supuesto, como en toda película de este género que se precie, se cumplen las típicas reglas que dicen, básicamente:
- El sexo mata.
- La estupidez mata.
- La maldad mata.
- La antipatía mata.
Sólo el puro y casto varón, montado a lomos de su blanco corcel (es decir, un calzonazos), y su bella dama, logran sobrevivir a los pequeños cabrones armados. Y es que, tiene mérito vencer la tensión sexual que indudablemente se estaba presentando ante ellos. Y, todos sabemos que la castidad tiene premio.
Lo que me resulta más curioso, es que Toulon, un ancianito chabacano y bonachón, sin mala fe ninguna, armó a todas sus marionetas menos a una. ¿Por qué? Toulon tenía miedo de que esas marionetas cayesen en malas manos, y las escondió en una falsa pared de su habitación, pero, ¿no hubiese sido mejor, además, haberlas fabricado directamente sin armas? Ya se sabe que las leyes de la lógica no se suelen cumplir en este tipo de cine, y por eso lo respetamos y lo queremos.
El punto cachondo de la película (sexo), lo pone una mujer capaz de utilizar la psicometría, es decir, obtener la historia de un objeto con sólo tocarlo… igual que el pez ese de Hellboy. Todas las predicciones del pasado que realiza en la película, “todas”, son de tinte sexual. No es de extrañar que se la carguen mientras lleva a cabo la exaltación al máximo del amor con otra persona. Y, personalmente, le doy una lectura también relacionada con su ninfomanía a que quien se la cargase fuese la marioneta del taladro. Pero eso es sólo una opinión personal.
Final feliz, con habas para los vivos y crisantemos para los muertos. Lo típico.
Y ahora, vamos a puntuar las muertes:
- Toulon: Disparo en la cabeza. Aquí se nota la carencia de efectos especiales. Nota: 5’5.
- Criada: Golpe en la cabeza con un atizador (si es que el nombre ya lo dice todo). Típico. Carente de sangre y realismo. Nota: 6.
- Ninfómana: Cabeza taladrada. Sangriento y sucio. Nota: 7’5.
- Sumiso de la ninfómana: Seco por sanguijuelas. Original y asqueroso. Nota: 8’5.
- Vidente: Persecución angustiosa y cuello rajado. Típico y bastante limpio. Nota: 5.
- Gallager: Un poco de todo lo anterior. Final particularmente asqueroso. Nota: 7’5.


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pongan la pelicula para descargarlaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa y a la mierda los demas yo — 08-07-2006 03:48:04 |